
Ninguna luna brilla sin su sol, ninguna marea sube sin su luna.
La vida es un tejido de relaciones invisibles: nada existe aislado.
La luna refleja la luz que recibe, y el mar responde al tirón silencioso de la luna.
Así funciona también la vida humana: todo lo que parece independiente está sostenido por fuerzas, personas y presencias que nos iluminan y nos mueven.