Reflexión 1

A lo largo de la vida aparecen momentos que nos remueven por dentro.
Suelen nacer de dos motivos ligados al ego:

  1. La resistencia
    Esa lucha interna contra algo que, aunque no lo parezca, no nos hace bien.

Puede mostrarse como:

Hábitos de salud que nos dañan.

Formas de comportarnos que repetimos sin pensar.

Costumbres heredadas de personas que admiramos, pero que no encajan con nuestro verdadero Ser.

Son pequeñas señales… pequeños dolores que vamos acumulando sin darnos cuenta,
hasta que un día todo se quiebra.

  1. La pérdida
    Personas, cosas, situaciones o estatus que desaparecen de golpe.

A diferencia de la resistencia, esto llega como una bomba:
remueve todo y duele profundamente.

Aunque parezcan distintos, ambos caminos buscan llevarnos al mismo lugar.

A veces llegan como intuiciones, revelaciones o pensamientos que irrumpen sin avisar.
Grandes o pequeños, siempre dejan huella.

Son llamados a un cambio profundo.
A detenernos.
A escuchar lo que la vida intenta mostrarnos para volver al equilibrio
y acercarnos a nuestra verdadera identidad.

No siempre es necesario sufrir para despertar.

Muchas culturas lo recuerdan desde antiguo:

mirar hacia dentro,

observarnos con honestidad,

comprender de dónde nacen nuestras tormentas mentales,

y aprender a calmarlas.

Al final, paso a paso, descubrimos una verdad sencilla:

Somos lo que pensamos, y también lo que decidimos transformar.