
La ansiedad y la depresión actúan como una
bomba de relojería que se activa cuando te desalineas con lo que dices que vas a hacer y no haces.
La tensión entre lo que sientes que debes hacer y unos actos que van en dirección contraria acelera el reloj hacia su detonación.
El capricho no es sentir.
Sentir que hay algo que debes realizar y que nace desde muy adentro no tiene que ver con deseos egóticos, sino con necesidades profundas que emergen del propio Ser.